Microcredenciales homologables: cómo la Universidad Santo Tomás Seccional Tunja construyó SantotoUP

Cómo la Universidad Santo Tomás Seccional Tunja construyó SantotoUP con POK: tres niveles de credenciales apilables, homologables en pregrado y posgrado.

Por POK Team

Microcredenciales homologables: cómo la Universidad Santo Tomás Seccional Tunja construyó SantotoUP

Una microcredencial se vuelve interesante para un estudiante el día en que le ahorra tiempo en un programa formal. Hasta entonces es un certificado con mejor tecnología. La Universidad Santo Tomás Seccional Tunja armó su modelo al revés de lo habitual: primero definió cómo se reconocen académicamente sus credenciales, después las emitió. Así nació SantotoUP.

Respuesta directa: la Universidad Santo Tomás Seccional Tunja construyó SantotoUP, un sistema de credenciales digitales apilables en tres niveles (CITIUS de 4 a 48 horas, ALTIUS de 48 a 144 horas y FORTIUS de hasta 480 horas) que se acumulan entre sí y pueden homologarse como avance en programas de pregrado, especialización y maestría. Las credenciales se emiten con POK Proof of Knowledge bajo estándares abiertos, con página pública de verificación, y todo el proceso está regulado por un instructivo institucional que define validación académica, autorización, emisión, publicación y custodia. Ese instructivo, más que la plataforma, es lo que permite emitir a volumen sin perder trazabilidad.

Puntos clave

  • El reconocimiento académico es la parte difícil, no la emisión: cualquier institución puede emitir una insignia digital hoy mismo. Definir cómo esa insignia se traduce en avance dentro de un plan de estudios exige acuerdos entre facultades, registro académico y secretaría general.
  • Tres niveles que se apilan: las nanocredenciales CITIUS forman microcredenciales ALTIUS, y estas se integran en macrocredenciales FORTIUS, que pueden homologarse en pregrado, especialización o maestría.
  • Un procedimiento oficial, no una herramienta suelta: cada credencial pasa por validación académica, revisión de integridad, autorización de Vicerrectoría Académica y Secretaría General, y emisión desde Campus Virtual.
  • La credencial describe la competencia, no la asistencia: nombre de la persona, competencia lograda, nivel, fecha, intensidad horaria y un enlace público de verificación.
  • El modelo ya sostiene dos líneas de acreditación, nueve rutas apilables certificadas y más de 800 credenciales emitidas en la Seccional Tunja.

Una microcredencial que no vale créditos es un certificado con otro nombre

El argumento a favor de las microcredenciales suele terminar en la palabra "apilable", como si apilar fuera una propiedad del archivo. No lo es. Una credencial es apilable cuando existe una regla institucional que dice qué pasa cuando alguien acumula tres, y quién firma esa decisión. Sin esa regla, apilar es una metáfora de marketing: el estudiante juntó cinco insignias y sigue teniendo cinco insignias.

Ese es el punto donde la mayoría de los proyectos se detiene. Emitir es fácil y el resultado se ve bien en LinkedIn. Reconocer es lento, porque toca el reglamento académico, el registro de calificaciones, la comparabilidad de horas y la autoridad de quien avala. Involucra a gente que no estaba en la reunión donde se decidió lanzar credenciales digitales.

La Universidad Santo Tomás, la primera universidad de Colombia y con más de cuatro siglos de historia, encaró el problema desde ese lado. En su Seccional Tunja ya existían iniciativas sueltas que mostraban el potencial: insignias emitidas con POK, microcertificaciones que salían de distintas dependencias. La decisión estratégica, impulsada desde la Vicerrectoría Académica, fue consolidarlas en un modelo con reglas propias.

El lanzamiento fue público: el 24 de noviembre de 2025, en el auditorio del edificio Santo Domingo de Guzmán, con el rector, docentes y estudiantes de la seccional. La charla central la dio Tomás Mindlin, fundador y CEO de POK, sobre la credencial digital como pasaporte laboral. Un modelo institucional se anuncia así, no se comunica en un correo interno.

"Ese fue el punto de inflexión: dejar de pensar en certificados como documentos y comenzar a concebir las credenciales digitales como una herramienta para reconocer el aprendizaje, visibilizar competencias y construir trayectorias formativas con valor académico y profesional."

Liliana Mendivelso Melo, Directora Campus Virtual, Universidad Santo Tomás Seccional Tunja

Dos líneas de acreditación, dos problemas distintos

El modelo de la Seccional Tunja separa dos cosas que suelen mezclarse en un mismo sistema de insignias, y esa separación es la que evita que el catálogo se vuelva un depósito de reconocimientos sin jerarquía.

Santoto Summa cubre la actividad puntual: cursos, diplomados, talleres, congresos, seminarios y simposios. Emite credenciales, insignias y certificados verificables, y distingue roles que un certificado tradicional aplana en uno solo. No es lo mismo asistir a un congreso que aprobarlo, ni presentar una ponencia que organizarlo o evaluar como par. Cada rol recibe su propia credencial, con su propio significado.

SantotoUP cubre la trayectoria: es el sistema de credenciales académicas apilables, estructurado en tres niveles progresivos, con acumulabilidad y homologación hacia pregrado y posgrado. Acá la credencial no certifica que alguien estuvo presente, sino que alcanzó una competencia que la universidad está dispuesta a reconocer como parte de un programa formal.

La distinción importa para cualquier institución que esté diseñando algo parecido: si un mismo sistema tiene que servir para acreditar una asistencia y para otorgar avance académico, termina fallando en las dos cosas.

Los tres niveles: CITIUS, ALTIUS y FORTIUS

Los niveles de SantotoUP toman su nombre del lema olímpico, más rápido, más alto, más fuerte, y cada uno se acumula sobre el anterior.

Diagrama de los tres niveles de credenciales apilables de SantotoUP, Universidad Santo Tomás Seccional Tunja: nanocredencial CITIUS de 4 a 48 horas, microcredencial ALTIUS de 48 a 144 horas y macrocredencial FORTIUS de hasta 480 horas, homologables en pregrado, especialización y maestría

NivelIntensidadPara qué sirveCómo se acumula
CITIUS nanocredencial4 a 48 horasAdquirir una habilidad específica rápido, o dar el primer pasoEs homologable y se apila para formar microcredenciales
ALTIUS microcredencial48 a 144 horasAvanzar con profundidad en un campoSe homologa en asignaturas y se acumula junto a las CITIUS
FORTIUS macrocredencialhasta 480 horasFormación consolidada que integra competencias disciplinares, éticas y de impactoSe compone de varias microcredenciales y se homologa en programas

El recorrido del estudiante es deliberadamente corto de explicar: navega el catálogo y elige la credencial que se ajusta a sus objetivos, se inscribe en línea y avanza a su propio ritmo, al completarla recibe su insignia digital y el certificado oficial, y desde ahí puede homologar en pregrado o posgrado y reducir tiempo y esfuerzo en el programa. La universidad además puso a disposición un simulador de homologación, para que esa última parte deje de ser una promesa y se pueda proyectar antes de inscribirse.

Ese simulador es un detalle pequeño con una consecuencia grande: convierte el reconocimiento en algo que el estudiante puede calcular por adelantado, no en algo que averigua cuando ya cursó.

El instructivo: lo que hace que el modelo escale

Desde el inicio la universidad asumió que las credenciales digitales tenían que responder a criterios académicos, administrativos y de calidad definidos con precisión. Por eso desarrolló un instructivo institucional que regula el proceso completo: validación de requisitos, flujos de aprobación, generación, publicación, custodia y verificación de cada credencial.

Flujo institucional de emisión de credenciales en la Universidad Santo Tomás Seccional Tunja: validación académica del docente o la facultad, revisión de integridad por Santoto Summa, autorización de Vicerrectoría Académica y Secretaría General, y emisión y publicación desde Campus Virtual vía SantotoUP

Cuatro pasos, cuatro responsables distintos, y ninguno opcional. El docente o la Facultad verifica el cumplimiento de requisitos académicos. Santoto Summa revisa la integridad de la información. Vicerrectoría Académica y Secretaría General autorizan la emisión. Campus Virtual genera y publica la credencial vía SantotoUP.

Escrito así parece burocracia. En la práctica es lo contrario: es lo que permite emitir rápido. Cuando el criterio está fijado de antemano, cada emisión deja de ser una decisión y pasa a ser la ejecución de una regla, y por eso la universidad puede manejar volúmenes altos sin perder trazabilidad de ninguna credencial en particular.

"Para nosotros, el mayor logro no fue incorporar una herramienta tecnológica, sino construir un modelo institucional de reconocimiento del aprendizaje."

Liliana Mendivelso Melo, Directora Campus Virtual, Universidad Santo Tomás Seccional Tunja

La adopción interna tuvo el trabajo que tiene siempre. Hubo un proceso de sensibilización y apropiación, que en la lectura del equipo no fue tanto convencer a las personas como mostrarles qué ganaban al modernizar un proceso que ya existía. Después de las primeras emisiones el argumento se volvió innecesario: los usuarios encontraron que publicar la credencial era fácil, sobre todo en LinkedIn, y el interés apareció solo.

Qué lleva dentro cada credencial

La universidad describe cada insignia como una medalla inteligente, y la definición es literal. Cada una reúne el nombre de la persona, la competencia lograda, el tipo de credencial (CITIUS, ALTIUS o FORTIUS), la fecha, la duración y un enlace público para verificarla.

Ahí está la diferencia con una constancia de participación. Un empleador que abre la credencial de un egresado de la Seccional Tunja no ve solamente que la persona hizo algo: ve qué competencia se le reconoció, cuántas horas tomó, en qué nivel del sistema entra y si esa credencial puede acumularse u homologarse. Todo eso es información estructurada, no un texto que hay que interpretar, y por eso cómo verifican los empleadores las credenciales digitales se parece hoy más a leer un dato que a pedir un favor.

Las credenciales se emiten con POK bajo Open Badge 3.0, el estándar abierto que define cómo se firma y se describe una credencial digital para que cualquiera pueda comprobarla sin depender del emisor. Cada una queda con su página pública de verificación, así que comprobarla no exige escribirle a la universidad ni tener cuenta en ninguna plataforma: la prueba viaja con la credencial.

Lo que muestran los números

Conviene leerlos por lo que son, porque la cifra grande no es el volumen.

  • 2 líneas de acreditación en funcionamiento, con criterios distintos y flujos propios
  • 9 rutas apilables certificadas, cada una con su definición de niveles y homologación
  • más de 800 credenciales emitidas bajo el modelo

Vale aclararlo porque suele mezclarse: la carnetización digital de estudiantes y graduados de la Seccional Tunja es una estrategia institucional aparte, con su propio alcance y sus propios objetivos. No entra en estas cifras ni forma parte de SantotoUP.

Hay universidades que emiten diez veces esa cantidad de credenciales, y algunas lo hacen sin ninguna regla de reconocimiento detrás. Lo que distingue al caso de la Seccional Tunja no es cuánto emitió, sino que cada una de esas credenciales pasó por un procedimiento autorizado y entra en un sistema donde puede acumularse. Nueve rutas apilables certificadas es una cifra difícil de construir: implica nueve acuerdos completos sobre horas, competencias y equivalencias.

Los territorios donde ya emite dan una idea de la ambición del catálogo: gobernanza y política pública, contratación pública, ciberseguridad, ciencia de datos, sostenibilidad, liderazgo y formación docente, entre otros. No son cursos de relleno, son áreas donde una credencial corta y verificable tiene demanda inmediata en el sector público y privado colombiano.

Lo que cambió para la Seccional Tunja

El cambio más visible es el que reciben las personas. Quien completa una actividad ya no recibe una constancia de participación, sino una evidencia digital verificable que describe la competencia lograda, la intensidad horaria y la posibilidad de acumularla u homologarla. Es un documento que dice algo, en lugar de uno que certifica presencia.

El segundo cambio es menos vistoso y probablemente más importante: la articulación entre niveles de formación. En la mayoría de las universidades la educación continua vive separada del pregrado y del posgrado, con registros propios y sin puentes entre sí. La escalera de SantotoUP es ese puente. Una nanocredencial tomada por interés profesional puede terminar contando dentro de una maestría, y eso obliga a que la oferta corta y los programas formales se diseñen pensando uno en el otro. Cambia el portafolio, no solo la papelería.

El tercer cambio es interno. Docentes y colaboradores también se certifican y adoptan el modelo, así que el reconocimiento del aprendizaje dejó de ser algo que la institución le entrega al estudiante para volverse una práctica que atraviesa a toda la comunidad. Y como cada credencial es única, verificable y auditable, la Seccional tiene trazabilidad de lo que reconoce, credencial por credencial.

Para los graduados el efecto es más directo todavía, y ahí aparece el caso más concreto de todo el modelo.

Amnistía 2026: una macrocredencial como camino de vuelta al título

El uso más concreto del modelo es también el menos previsible. Durante 2026 la Universidad Santo Tomás Seccional Tunja abrió un proceso de amnistía, una ruta excepcional y por única vez: egresados no graduados de pregrado o posgrado pueden reincorporarse como estudiantes y graduarse, cumpliendo los requisitos pendientes y completando una macrocredencial SantotoUP.

Vale la pena detenerse en lo que eso significa. Son personas que terminaron de cursar y nunca recibieron el título, muchas veces por años. El mecanismo que les permite cerrar ese capítulo es una credencial apilable de formación reciente, reconocida académicamente. El reconocimiento del aprendizaje dejó de ser un beneficio para el currículum y pasó a ser la puerta de entrada a un título.

Ningún argumento sobre el valor de las credenciales apilables funciona tan bien como este, y no se puede inventar: requiere que la homologación exista de verdad, con reglamento y autorización.

"Recomendaríamos POK porque fue un aliado para transformar un proceso administrativo en una estrategia académica de reconocimiento del aprendizaje. Nos permitió pasar de emitir certificados a construir un ecosistema de credenciales digitales confiables, verificables y alineadas con nuestra visión de aprendizaje permanente y formación por competencias."

Fr. Wilmar Yesid Ruiz Cortés, O.P., Vicerrector Académico, Universidad Santo Tomás Seccional Tunja

Cómo se construye un modelo así

El orden en que la Seccional Tunja hizo las cosas es replicable, y es casi el inverso del que se ve normalmente.

  1. Empezar emitiendo, para aprender. El Campus Virtual conoció POK y emitió credenciales gratuitas antes de que existiera ningún modelo. Eso permitió ver el valor real, y sobre todo entender qué preguntas iba a hacer la institución cuando el volumen creciera.
  2. Definir el reconocimiento antes de escalar. Los tres niveles, las horas de cada uno y las equivalencias hacia pregrado y posgrado se acordaron antes de abrir el catálogo, no después de que alguien reclamara.
  3. Escribir el procedimiento y repartir la autoridad. Quién valida, quién revisa, quién autoriza y quién emite. Con cuatro responsables distintos, ninguna credencial depende del criterio de una sola persona.
  4. Separar la actividad puntual de la trayectoria. Dos líneas, dos lógicas. Un congreso no debería competir en el mismo sistema que una ruta formativa de 480 horas.
  5. Hacer visible el beneficio del otro lado. El simulador de homologación y la publicación en LinkedIn resuelven la pregunta del estudiante, que no es "qué estándar usa esta credencial" sino "qué gano yo con esto".

Si la institución todavía está en el paso cero, la guía para implementar microcredenciales en una universidad cubre el arranque en detalle. Y para ver otras formas de llegar al mismo lugar, el caso de Universidad Insurgentes empezó por la formación docente y el caso del Centro Universitario de Guadalajara por las constancias.

Lo que viene

El propósito declarado es consolidar un ecosistema donde cualquier experiencia formativa pueda reconocerse con credenciales interoperables, acumulables y homologables. Las siguientes en la lista son formación docente, investigación, innovación, internacionalización, bienestar y extensión, que hoy quedan fuera de casi todos los sistemas de reconocimiento porque no encajan en el formato de curso con notas.

Esa es la prueba de fuego de un modelo como SantotoUP: no cuántas credenciales emite, sino cuántos tipos de aprendizaje logra hacer entrar en la misma gramática de reconocimiento. Es el mismo movimiento que describimos en el paso de la credencial commodity a la infraestructura de confianza, visto desde adentro de una universidad.

Se puede conocer la estrategia y la oferta vigente en santototunja.edu.co y santotoup.edu.co.

Preguntas frecuentes

¿Qué es SantotoUP?

SantotoUP es el sistema de credenciales académicas apilables de la Universidad Santo Tomás Seccional Tunja. Estructura la formación en tres niveles progresivos, nanocredencial CITIUS, microcredencial ALTIUS y macrocredencial FORTIUS, que se acumulan entre sí y pueden homologarse como avance en programas de pregrado, especialización y maestría. Las credenciales se emiten con POK Proof of Knowledge, con página pública de verificación.

¿Qué diferencia hay entre las credenciales CITIUS, ALTIUS y FORTIUS?

Se diferencian por intensidad horaria y por alcance formativo. CITIUS es una nanocredencial de 4 a 48 horas, orientada a una habilidad específica. ALTIUS es una microcredencial de 48 a 144 horas, que permite avanzar con más profundidad. FORTIUS es una macrocredencial de hasta 480 horas, formada por varias microcredenciales, que integra competencias disciplinares, éticas y de impacto. Cada nivel se acumula sobre el anterior y los tres son homologables.

¿Se pueden homologar microcredenciales en un programa de pregrado o posgrado?

Sí, cuando la institución define previamente las equivalencias y el procedimiento que las autoriza. En el modelo de la Universidad Santo Tomás Seccional Tunja, las credenciales de SantotoUP pueden homologarse en asignaturas de pregrado y en programas de especialización y maestría, y la universidad ofrece un simulador para proyectar ese avance antes de inscribirse. La tecnología de la credencial no alcanza por sí sola: la homologación es una decisión académica que necesita reglamento.

¿Qué contiene una credencial digital emitida por la Universidad Santo Tomás?

Cada credencial reúne el nombre de la persona, la competencia lograda, el tipo de credencial (CITIUS, ALTIUS o FORTIUS), la fecha, la duración y un enlace público para verificarla. Se emite con POK bajo el estándar abierto Open Badge 3.0, con página pública de verificación.

¿Cómo se autoriza la emisión de cada credencial?

A través de un instructivo institucional con cuatro pasos y cuatro responsables distintos: el docente o la Facultad valida el cumplimiento de requisitos académicos, Santoto Summa revisa la integridad de la información, Vicerrectoría Académica y Secretaría General autorizan la emisión, y Campus Virtual genera y publica la credencial vía SantotoUP. El mismo procedimiento se aplica sin importar el volumen.

¿Cuántas credenciales emitió la Universidad Santo Tomás Seccional Tunja con POK?

El modelo llegó a más de 800 credenciales emitidas, sobre dos líneas de acreditación y nueve rutas apilables certificadas. El dato relevante del caso no es el volumen sino la estructura: cada credencial pasa por un procedimiento autorizado y entra en un sistema donde puede acumularse y homologarse.

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Última actualización: 13 de agosto de 2026.

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